Riesgo de Inundaciones

Las inundaciones son un fenómeno muy extendido en todas las latitudes y provocan importantes daños materiales así como la pérdida de vidas humanas de forma periódica. Generalmente el riesgo de inundación está ligado a la ocupación y transformación del entorno fluvial por viviendas, naves, vías de comunicación, campings, áreas recreativas y cultivos. En ambientes naturales, no modificados por el hombre, el espacio fluvial aparece perfectamente delimitado y respetando este espacio es muy difícil verse afectado por este riesgo. Sin embargo, en ambientes donde hay procesos de urbanización se desfigura y en ocasiones se modifica el espacio fluvial. Ante esto el río o barranco vuelve periódicamente a intentar recuperar su antiguo territorio.
El fenómeno de las avenidas está asociado necesariamente a la ocurrencia y concentración en un moderado periodo de tiempo de lluvias intensas que dan lugar a escorrentías superficiales que pueden llegar a concentrar importantes caudales aguas abajo de donde se producen. En ambientes mediterráneos estas grandes precipitaciones están ligadas generalmente al famoso fenómeno de “la gota fría” o a tormentas especialmente intensas. En este sentido en el Levante existen registros históricos, en alguna localidad, de más de 800 litros recogidos en 24 horas que correspondería aproximadamente con la precipitación media por metro cuadrado que se recoge en el área durante dos años.
En algunos casos estas lluvias pueden sumarse a la fusión del manto nivoso de la cuenca generalmente en las cabeceras de los principales ríos de alta montaña, e incrementar los caudales directamente asociados a la precipitación intensa que se esté produciendo.
También se puede complicar el fenómeno cuando estos flujos de agua contienen importantes arrastres de sedimentos. Esto sucede entorno a cauces torrenciales donde los materiales son erosionados y transportados debido a una baja cobertura vegetal y a las fuertes pendientes de sus laderas.
En nuestras montañas también se puede complicar el fenómeno cuando se produce la obstrucción temporal del cauce por el deslizamiento de laderas o el colapso por obstrucción de puentes o estrechamientos de cauce por la concentración de desechos arbóreos u otros materiales que pueda transportar las aguas. Un caso extremo de complicación es la posible avería o rotura de presas que supone que la avenida pueda multiplicar la intensidad del fenómeno natural más adverso estimado. Todo ello debe ser considerado a la hora de analizar y evaluar este riesgo.

Para el análisis de este fenómeno se debe tener en cuenta lo siguiente:

  • El caudal máximo previsible del curso fluvial para distintos periodos de retorno estará muy condicionado por las características de la cuenca aguas arriba del punto de estudio. Para ello es importante caracterizar: la extensión de la cuenca, su pendiente media, la cobertura vegetal, las precipitaciones máximas estimadas para distintos periodos de retorno para el conjunto de la cuenca, etc.
  • El tiempo de concentración es el tiempo estimado que transcurriría desde que se produce el máximo del evento de precipitación en estudio en el perímetro de la cuenca y que esta agua alcanza el emplazamiento. Este factor estará muy condicionado por las características de la red hidrográfica aguas arriba y será netamente menor en el caso de torrentes y barrancos y mucho mayor en el caso de cursos fluviales. Este parámetro está muy relacionado con las posibilidades de evacuación a zona segura ante un evento extremo.
  • Características de las secciones críticas del emplazamiento y que permiten modelizar el paso de las avenidas extraordinarias de cálculo y cuantificar su posible incidencia en el bien a proteger. Las secciones críticas son aquellas que se consideran más susceptibles de sufrir desbordamiento por: su menor sección y/o su menor pendiente y/o su mayor posibilidad de formar represamiento. En ellas se analizará las características de forma de estas secciones y los coeficientes de rozamiento de las mismas, que estará determinado por la vegetación y naturaleza de los substratos concernidos, para poder caracterizar la circulación de las avenidas máximas de paso por los emplazamientos objeto de estudio.
  • Para la caracterización de la inundación se debe estimar la altura de la lámina de agua en las zonas inundadas, la altura de resguardo de determinadas infraestructuras, la velocidad de la corriente, la duración de la inundación y el caudal sólido asociado.

Se debe diferenciar también entre inundaciones torrenciales o “relámpago” e inundaciones fluviales o “lentas”. Principalmente para la protección de las vidas humanas las primeras son las más mortíferas y nos obligan a extremar las precauciones por el limitado tiempo de aviso y evacuación. En relación a los cursos torrenciales se debe tener especial precaución para evitar los emplazamientos en los conos de deyección de los barrancos pues corresponden con cauces de trazado muy variable y a veces, como ocurrió en el barranco de Arás, pueden dar una falsa sensación de seguridad.