Riesgo de Incendios Forestales

Los incendios forestales son un riesgo muy asociado a la gestión del territorio y que en los medios mediterráneos y en los ambientes de montaña se debe tener muy en cuenta. Buena parte de los incendios forestales tienen detrás, directa o indirectamente, la mano del hombre. Así pues, su potencial ocurrencia no tiene por qué estar asociada a un fenómeno natural adverso puntual, por ejemplo, una tormenta seca, pero si se ve favorecido por la situación climática que haya soportado el territorio en cuestión antes y durante el evento.
Un fuego se produce debido a la existencia de una ignición que inicie el mismo en un combustible que presente unas condiciones adecuadas para su propagación. Esta propagación se producirá si hay continuidad en los combustibles del entorno. La realidad actual es que nuestros paisajes presentan una acumulación y continuidad de combustibles que podemos considerar como explosivas y que hacen que, en determinados meses, generalmente veraniegos, la situación de peligro sea extrema en buena parte de nuestros montes.
Una vez iniciado, los factores que influyen en el peligro de incendio y en su propagación son: el tipo de vegetación (diferenciando aspectos como su combustibilidad, inflamabilidad, continuidad vertical y horizontal, etc.), la topografía del terreno (pendiente, orografía y orientación), factores meteorológicos (viento, temperatura y humedad), frecuencia de incendios en la comarca, disponibilidad y operatividad de medios de extinción, etc.
Los incendios pueden ser de superficie (queman el estrato herbáceo y matorral), de copas (alcanza las copas de los árboles) y de subsuelo (se propaga por la superficie alimentándose de materia orgánica seca, raíces o turba).
Por la gran voracidad que pueden llegar a coger estos incendios en nuestros montes difícilmente se pueden combatir de forma directa, sino es en sus primeros estadios y en ubicaciones seguras de trabajo. Por ello ante este riesgo generalmente no caben otras medidas, a medio y largo plazo, que las de prevención con la compartimentación de los combustibles, las áreas de defensa entorno a las poblaciones y espacios valiosos a proteger, los planes de evacuación o incluso el confinamiento en zonas seguras dentro del emplazamiento.
Cuando estamos dentro de un monte en periodo de peligro, hay que tener muy en cuenta los mapas diarios de peligrosidad frente a incendios forestales y los mapas de combustibles forestales del entorno de nuestro emplazamiento y de los viales de acceso al mismo. Además, debemos tomar todas las precauciones posibles para no ser nosotros la fuente iniciadora del fuego por negligencia en el uso del fuego.