Protección Civil

La Protección Civil es un servicio público esencial para el ciudadano, a quien sitúa en el centro de su acción pública, para contribuir de manera efectiva a su seguridad.

Este es el objetivo que le guía: proteger a las personas y bienes, ofreciendo una respuesta adecuada ante los distintos tipos de emergencias y catástrofes, ya estén originadas por causas naturales, o derivadas de la acción humana, de manera accidental o intencionada.

Por ello, resulta de vital importancia contar con un Sistema Nacional de Protección Civil que facilite las herramientas necesarias para que así sea. Y a ello contribuye la Ley 17/2015 de 10 de julio, una norma integradora que aglutina a todas las partes que tienen algo que aportar a la Protección Civil, desde los voluntarios, hasta los responsables políticos de todas las Administraciones y, en definitiva, de la sociedad en su conjunto, cada vez más concienciada en los temas relacionados con la autoprotección.

De esta forma se garantiza una respuesta coordinada y eficiente a través de las siguientes actuaciones:

  • Anticipación (determinar y analizar los riesgos).
  • Prevención (medidas para evitar y mitigar los riesgos).
  • Planificación (Planes de Protección Civil).
  • Respuesta inmediata (actuación de servicios públicos y/o privados en caso de materializarse el riesgo).
  • Recuperación (acciones y medidas para restablecer la normalidad).
  • Evaluación e inspección (la administración vela por el cumplimiento de la normativa).

Todo ello se rige por los principios de colaboración, cooperación, coordinación solidaridad interterritorial, subsidiariedad, eficiencia, participación, inclusión y accesibilidad universal de las personas con discapacidad.

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