El bosque protector en alta montaña

Las zonas de alta montaña, debido principalmente a la pendiente de sus laderas y a la actividad de sus torrentes, han sido históricamente zonas expuestas a fenómenos naturales adversos como aludes de nieve, avenidas torrenciales e inundaciones de ríos. Estos torrentes suelen atravesar materiales poco consistentes que en caso de fuertes precipitaciones (fenómeno torrencial) erosionan significativamente la cuenca produciendo daños principalmente en la zona de depósito que por su mayor pendiente suelen tener una más intensa utilización y ocupación por el hombre. En estos tramos inferiores la deposición constante de materiales durante muchos años da lugar a los denominados conos de deyección en los que la gran variabilidad del cauce supone un serio peligro.
En estos casos la existencia de un monte protector es vital para minimizar estos fenómenos. En nuestro país por la necesidad de proteger infraestructuras viarias, núcleos de población o incluso zonas de interés agrícola del valle fueron objeto estos montes de trabajos de corrección hidrológico-forestal. Con estas actuaciones se intenta minimizar los efectos del fenómeno torrencial mediante la repoblación forestal que permite proteger los suelos gracias a una cubierta arbórea efectiva y así como con obras de ingeniería (diques transversales, muros de consolidación, etc.) cuyo objetivo es proteger de la erosión los cauces principales y la red de drenaje.
Uno de los mejores conjuntos de trabajos de corrección hidrológico-forestal de torrentes de montaña que existe en España lo encontramos entorno a los cursos de agua torrenciales que drenan sus aguas al río Gállego en el entorno de Biescas y Panticosa y en el tramo superior del alto valle del rio Aragón y particularmente dentro del término municipal de Canfranc. En estas zonas encontramos una intensa labor que ilustra el importante avance que en estas materias alcanzó España en el pasado siglo

Los Arañones

El bosque protector de Los Arañones defiende al núcleo y a la Estación Internacional en Canfranc-Estación principalmente de los aludes de nieve que supusieron desde los primeros momentos un importante hándicap para los trabajos de acondicionamiento de esta importante infraestructura. Los trabajos realizados también tenían por objetivo proteger el fondo de valle de las caídas de bloques, de las avenidas torrenciales y del riesgo de erosión. Desde inicios del siglo XX comenzaron a realizarse en estos montes obras de protección frente a riesgos naturales para defender la futura Estación Internacional de Canfranc. Las actuaciones realizadas desde 1910 han supuesto en el valle de Canfranc una modificación radical del paisaje que está considerada como modélica, dando como resultado un bosque mixto de más de 100 años, con una variedad de especies forestales de montaña realmente singular.
Para la realización de todas estas actuaciones, se construyeron más de 90 kilómetros de senderos, viveros, refugios, fuentes, canteras y otras obras auxiliares repartidas por todo el monte de Los Arañones. Para ello se movilizaron, de modo manual y con uso de caballerías, más de 400.000 toneladas de piedras para realizar muros, muretes, diques vacíos, protección de caminos, etc. Del mismo modo se utilizaron más de 10 millones de plantas para realizar una de las mayores y más exitosas repoblaciones forestales en alta montaña de España

Repoblaciones forestales

El objetivo principal de las repoblaciones forestales era y es: proteger y conservar en las mejores condiciones el suelo forestal frente a la erosión hídrica y eólica, proteger frente a los riesgos naturales, mejorar los paisajes y proveer de recursos madereros a los territorios. En cuanto al riesgo de aludes, la intercepción, o captura de la nieve por parte de la copa de los árboles, permite una mayor estabilización del manto nivoso sobre el terreno. A ello hay que unir que bajo el arbolado se produce una transformación más estable de la nieve.
Las masas forestales más eficaces para la defensa frente a los aludes son formaciones arbóreas con cierta irregularidad (con distintas edades de los árboles), que tengan una cobertura del terreno lo más amplia posible (sin grandes huecos), con arbolado preferentemente de hoja perenne (pino negro, alerce, abeto, picea, pino silvestre) y con una densidad de plantación alta.
La elección de la especie arbórea para repoblar es uno de los pasos fundamentales para llevar a cabo adecuadamente una repoblación forestal. Las especies forestales más utilizadas en la provincia de Huesca para repoblaciones forestales han sido: el pino laricio (Pinus nigra), pino carrasco (Pinus halepensis) y pino silvestre (Pinus sylvestyris), habiéndose plantado también pino negro (Pinus uncinata), pino piñonero (Pinus pinea) o encina (Quercus ilex), e introduciendo especies no presentes de forma natural en la provincia de Huesca como el alerce (Larix decidua) y la picea (Picea Abies) en las repoblaciones de los montes de Los Arañones en Canfranc.
No obstante, para que estos montes sean realmente funcionales frente a los riesgos naturales es necesario, dirigir y ayudar permanentemente a las masas para que sean lo más efectivas posibles

Obras de defensa frente a aludes en el monte de los Arañones

Gran parte de las construcciones de defensa contra aludes que se construyeron en los montes de Los Arañones fueron en mampostería de piedra sin mortero. Pero algunas se hicieron con madera del lugar, formando rastrillos o parrillas que sujetan el manto de nieve. Actualmente en gran parte de los países alpinos (Francia, Italia, Suiza, etc.) siguen trabajando con madera para la defensa de aludes al ser el material de construcción más ecológico, más próximo y producido en el propio valle de forma sostenible.
En las obras de Los Arañones destacan los diques vacíos. Los diques vacíos o diques huecos, son unos grandes muros de piedra construidos en la zona de recorrido de un alud, que normalmente coincide con el recorrido de un barranco, que tienen por objetivo detener la posible avalancha de nieve que se pueda desprender en la cabecera del valle antes de que llegue al fondo del mismo. Estas construcciones, tienen un gran hueco en el propio cuerpo del dique que permite que no se acumulen materiales aguas arriba, manteniendo el volumen útil de retención de nuevos desprendimientos nivosos para los que fueron concebidos. Es una idea original del Ingeniero de Montes de ascendencia altoaragonesas Don Benito De Ayerbe y que ha llegado hasta nuestros días con ciertas varianzas. Estos diques en su conformación original en mampostería de piedra tienen sus principales manifestaciones en Europa en los valles pirenaicos y especialmente en el término de Canfranc